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CONQUISTA Y ASEDIO DE NUMANCIA
El sometimiento de los pueblos de la península al Imperio romano, tenía sus excepciones. Pueblos como los arévacos, vacceos, tittos, bellos o lusitanos en una fase intermedia de la conquista, pusieron mucha resistencia, y ciudades como Numancia y Termancia (Tiermes), llegaron a mandar a Roma embajadas para tratar con el Senado romano.
El cónsul Quinto Cecilio Metelo, el Macedónico, que había conquistado y sometido gran parte de la península, conquistó gran parte de las ciudades de los arévacos, vacceos y pelendones, pero se le resistieron Numancia y Tiermes. Fue sustituido por Quinto Pompeyo quien llegó celoso de la gloria de Servilio Cepión por poner término a la insurrección acaudillada por Viriato. Pero tampoco consiguió someter a las dos ciudades celtíberas.
El año 153 adC, los habitantes de Segeda, ciudad comarcana que habían combatido a las órdenes de Viriato en el país de los arevacos, dilataba el envío de soldados para servir en el ejército romano, se negaba a pagar impuestos al tiempo que se fortificaba iniciando la construcción de una nueva muralla, hizo frente a las legiones consulares de Fulvio Nobilior, quien dejó 6000 hombres en la batalla siendo obligado a huir hasta que la caballería romana que iba a retaguardia convirtió en derrota el anterior triunfo, en la que murió Caro el jefe de los arevacos.
Los arévacos supervivientes se reunieron en Numancia y decidieron continuar las hostilidades. Tres días después, Fulvio Nobilior, se presentó a las puertas de Numancia con un ejército en cuya primera línea formaban 10 elefantes y 500 jinetes númidas que Masinisa le había enviado desde África.
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