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Al pie del cerro, protegiendo el acceso a Numancia, se encuentra el pueblo de Garray. Cuenta, como más antiguos restos además de Numancia, una pila bautismal mozárabe, atribuida al siglo XI, y la Ermita de Los Mártires de estilo románico.
El caserío de Garray, junto la unión de los ríos Duero y Tera, se concentra en torno a la iglesia de estilo gótico, dedicada a San Juan Bautista (siglo XVI), se ha visto ampliado con nuevas urbanizaciones, reflejo del atractivo para el esparcimiento (pesca, baño, piragüismo) que proporcionan sus tres ríos y la rica vegetación de ribera. Además, cuenta con aeródromo, complejo deportivo y cuadra para la práctica de deporte hípico. En las antiguas escuelas, el Ayuntamiento de Garray ha instalado un Aula Arqueológica, dedicada al Cerco Romano de Numancia, que complementa la visita al yacimiento arqueológico.
Su economía tradicional, vinculada a la agricultura y ganadería, se ha visto reforzada por el desarrollo de varias industrias: de producción de piensos (Gepisa) y harina (Harinas Duero), así como de la empresa Soria Natural, dedicada al cultivo de plantas y de hierbas destinadas al medicina natural.
Además, Garray, a siete kilómetros de la capital soriana, une a su medio natural privilegiado y a su impresionante patrimonio arqueológico e histórico el ser encrucijada de las comunicaciones con La Rioja, Navarra y País Vasco, así como puerta de acceso a la zona del Valle del Tera, a los puertos de Piqueras y Oncala, y a la comarca de Tierras Altas, zonas de gran valor paisajístico, micológico, cinegético, ecológico (como el acebal de Garagüeta) y paleontológico (ruta de las icnitas de dinosaurio, entre Soria y La Rioja).
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